Al
angelito, que ronda mi cabeza todo el tiempo, se le quebró un ala,
salió volando desde donde siempre me observa, arriba del Che que me
mira, conversando con Sartre, Gurdjieff, Saramago, Hand, Arroyo,
Green, Papus y tantos otros, inventando historias profundas con
Lovecraft, rodeado de mujeres hermosas, sueños suspendidos, galanes
soñadores y juglares enamorados, de un de repente decidió soltarse,
y voló, pero no observó que los caballos caminaban por libros
rojos, de paginas blancas que controlan los tiempos, no notó que los
vestidos estaban tirados por todos lados, no pensó que los teléfonos
estaban descolgados, menos se le ocurrió imaginar que yo estaría
distraída armando el paraíso de las invenciones sagradas, donde
sueña llegar él a hacer su palacio en prueba irrelevante de
entrega...
Creía en su inocencia que, como siempre, yo le daría
alas nuevas si las de siempre no servían, pero mi angelito es muy
ingenuo, porque yo ya sé que yo soy el ángel de él, yo soy la que
construye la realidad que compartimos, yo soy la que produjo su
paraíso, yo, siempre he sido yo la que lleno de historia nuestro
universo...
Angelitos circundan los cielos luminosos...
Las
manos están aprendiendo a construir palacios, todavía se siente la
paja y el barro en su mezcla exacta, aún los retazos de memoria
cuelgan en la retina soñadora, afuera del reino navega la familia de
violetas de agua, la dulzura camina lejos, por parajes desconocidos,
imágenes se repiten en tonos, en vibraciones, en agua y viento...
Al
angelito se le rompió el ala, hoy me pide que la ayude a reparar, yo
no puedo vivir sin mi angelito hermoso, ha sido mi compañero de ruta
por vidas de vidas, aunque confunda el personaje que encarna en mi
vida, aunque yo sea el ángel de su vida, aunque yo sea quien vela su
sueño, aunque yo cueza en la marmita del tiempo los embrujos
poderosos generando la rienda firme que determina los rumbos, es mi
angelito, y curaré su ala, para que vuele en mi cielo, soplando
cuentos a mi oído, haciendo feliz mi sueño...